Fue escrito hace casi 2,500 años y su nombre es Tao te king, y ha sido atribuido a Lao Tse, el “Viejo Sabio” y es un poema de 5,000 palabras que ha sido fuente viva de sabiduría y que ha proporcionado solaz, consejo y esclarecimiento a millones de personas de todo el mundo.
Los datos sobre el autor del Tao te king son oscuros, sin embargo existe la plena certidumbre histórica, basada en la consistencia de lenguaje y escritura métrica, que este libro fue compuesto entre los siglos III y V a. de C. y que es la obra de un solo autor. También es probable la existencia de alguien llamado Lao Tse, quien estuvo al frente de los Archivos Imperiales durante el período mencionado. El Tao te king advierte en sus dos primeros versos que…
El camino que puede expresarse con palabras no es el verdadero Camino.
El nombre que puede ser nombrado no es el verdadero Nombre.
Tao significa “camino” te significa “poder” y king (a veces escrito ching o jing) significa “libro”. Así que se podría traducir como “El libro del camino y su poder” Lao Tse no invento el taoismo, sólo se limitó a recapitular los principios de una forma de vivir que había prevalecido en China por 2,500 años antes de su propia época. Los principios expresados en el Tao te king se atribuyen al emperador Huang Di o “Emperador Amarillo” quien reinó sobre una dispersa confederación de tribus china hacia el año 2,700 a. de C. y que fue un destacado practicante de “El Camino”.
El Emperador Amarillo aprendió el Tao del Yin y del Yang de sus tres principales consejeros en materia sexual, la Muchacha Sencilla (Su Nü), la Muchacha Misteriosa (Hsuan Nü) y la muchacha Arcoiris (Tsai Nü). Sus conversaciones quedaron registradas en el Su nü Ching), y describe las antiguas técnicas taoistas para utilizar la energía sexual para favorecer la salud y prolongar la vida.
El Huang Di Nei Ching es un estudio sobre la medicina interna herbal practicada por los taoistas de esa época, y son las conversaciones del Emperador Amarillo mantenidas con su médico consejero, Chi Po. Este texto recuerda constantemente la estrecha relación que existe entre salud, sexualidad y longevidad. Punto destacado y único que distingue la teoría médica china de todas las demás.
Los estudiosos occidentales suelen describir el taoismo como una de las grandes religiones del mundo, pero no es del todo exacto. Es cierto que, unos 500 años después de Lao Tse, la filosofía taoista dio lugar a una iglesia organizada provista incluso de su propio “Papa taoista”, pero esta iglesia tiene muy poco que ver con e Tao original, ya que como decía Lao Tse “el camino que puede ser organizado no es el camino verdadero”. En realidad, la misma idea de una iglesia jerarquizada, con clérigos de sotana y dogmas religiosos, es completamente contraria al Tao.
El Tao es una manera de vivir, no un dios ni una religión. Literalmente traducido, quiere decir “Camino” o senda, un sendero en el viaje de la vida que se adapta a la topografía y a los horarios de la propia naturaleza. Cualquier camino que no sea el Tao es, por definición, artificio. El camino occidental que trata de dominar las fuerzas de la naturaleza antes que adaptarse a ellas, conduce inevitablemente a una división esquizofrénica entre hombre y naturaleza. El Tao ve al ser humano como una minúscula y vulnerable criatura dentro del grandioso plan de las cosas y sugiere que nuestra mejor esperanza de supervivencia reside en vivir en armonía con las grandes fuerzas naturales que nos han formado a nosotros y a nuestro medio ambiente. Ir en contra del Tao es como nadar en contra de la corriente en un poderoso río; tarde o temprano las energías se agotan y el nadador se detiene y es arrastrado por las corrientes cósmicas del Tao.
Los taoistas ven el universo imbuido de Tao te (el poder del Tao). Este poder cósmico primordial ha recibido los nombres de Tai Hsu (Gran Vacío), Tai Chi (Fuente última y Suprema) y Tai Yi (Motor Supremo) y constituye la sustancia misma del cosmos, la materia inmaterial de la que ha surgido el universo entero.
El Tao engendra el Uno,
El Uno engendra dos cosas,
Luego tres, luego las diez mil cosas.
El Uno es la Fuente Última y Suprema. Cuando el “Big Bang” dividió el Tai Chi par crear el universo, surgieron Yin y Yang como polos negativo y positivo de un vasto campo electromagnético, con lo que se puso en marcha ese incesante acrecer y replegarse de fuerzas y fenómenos que denominamos “universo”
Las religiones occidentales proponen el concepto de un ser supremo que gobierna el universo desde su trono en el cielo, y lo denominan “Dios” con “D” mayúscula para subrayar su omnipotencia. El punto focal de las religiones occidentales es “La otra vida” y buena parte de sus fieles manifiestan una morbosa preocupación por el destino de sus almas después de la muerte. En este sentido, las religiones occidentales son más idealistas que prácticas, más interesadas por la otra vida que por la actual.
Los taoistas no hablan de un ser supremo, sino de un supremo estado del ser, un estado sublime que se halla profundamente encerrado en el interior de todo ser humano y que sólo puede alcanzarse mediante el más intenso esfuerzo personal y la mayor autodisciplina. Este estado del ser, que por lo común se traduce a los lenguajes occidentales como “iluminación”, recibe en Oriente la misma reverencia que los conceptos de “Dios” en Occidente, y forma parte del potencial interior de todas las personas.
Los taoistas consideran muerte y nacimiento como transiciones de un reino de la existencia a otro, y no como un comienzo o un final absolutos. El taoismo se interesa principalmente por la vida en este mundo, traza una inequívoca equivalencia entre salud física y mental e insiste en que sólo un cuerpo fuerte y sano puede albergar un espíritu fuerte y sano, razón por la cual el Tao se concentra tan intensamente en la salud y la longevidad.
La filosofía dualista de Occidente divide los reinos espiritual y físico en dos esferas hostiles y mutuamente excluyentes, y concede una validez superior a la primera. El taoismo considera lo físico y lo espiritual como aspectos indivisible, aunque claramente distintos de una misma realidad, en la que el cuerpo puede compararse a la raíz que permite el florecimiento de la mente. Una planta puede vivir sin flores, pero no sin sus raíces. Lo mismo ocurre con las personas, alguien que haya perdido el juicio puede seguir viviendo mucho tiempo, pero morirá si pierde el corazón, los pulmones o el hígado, por más inteligente o espiritualmente avanzado que sea.